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martes, 22 de septiembre de 2015

Chaac me habló al oído

Me tomo un recreo bloggero de los posts de maternidad para recuperar una anécdota de un viaje que hice hace ya ocho años. Es simpático hacer arqueología de mails y encontrarme con mi yo de hace ocho años, ver que aparecen cosas que no recordaba y otras que siento como si hubieran pasado ayer.

Hace ocho años estaba recorriendo México en un viaje turístico. Mi primer viaje sola fuera del país, nunca había viajado tan lejos ni tanto tiempo. Parte del paseo fue con un tour contratado, arrancando por Ciudad de México y bajando por Puebla, Oaxaca, Chiapas, subiendo por Campeche y Mérida hasta llegar a Cancún. Alto viaje. Luego me quedé sola, por mi cuenta, allí en Cancún y cerré el paseo con una semana más en el DF. El 21 de septiembre me encontró yendo a Chichén Itzá a ver el equinoccio. Por aquel entonces no tenía blog y aún le desconfiaba al Facebook así que llevé mi diario de viaje por mail. Encontré el mail que escribí ese día, al regresar del paseo. Acá lo comparto (lo refrito, más bien):


Hola a todos!! Feliz primavera!!
Bueno, este mail no va a ser tan jocoso como los otros porque hoy el día no estuvo tan bueno. Pero bueno, el diario del viaje es así, y era trampa si contaba solo los días buenos.
Desde ayer estuve en Cancún buscando una excursión o micro o algo que me lleve nuevamente a Chichén ítzá hoy o mañana, para ver el fenómeno del equinoccio de otoño. (como buen equinoccio, sólo sucede dos veces al año y hoy era el día indicado, aunque otros rumores decían que se veía mejor mañana 22,bueno... nadie informaba nada). Ayer a última hora conseguí una excursión para hoy 21/9. Allí fui.

Antes de llegar a la zona arqueológica fuimos nuevamente al cenote donde estuve anteayer. --> Este es el cenote
Estar dos veces en un lugar así de ensueño, es increíble. pero más increíble es la cantidad de gente que había hoy. Y en ese mar de gente y de micros y de "no te subas a otro micro" y "no llegues tarde que te dejamos" y etc... perdí la cámara de fotos con memoria y las 600 fotos del viaje y todo. --> Este episodio lo cuento acá.
Intenté recuperarla, llamé al lugar, pregunté, pero nada... Así que sólo tengo las 2 fotos que les mandé, las que me sacaron mis amigos de Santa Fe y las que sacaré desde ahora con la antigua y poco propensa a robos y hurtos cámara de rollo. (sí sí, esas donde no se ve al toque lo que uno saca).

Con mi bronca a cuestas una chica española se me acercó y me dijo que ella mesacaría fotos en Chichén itzá y me las mandaba por mail. Al menos para darme un consuelo... --> Spoiler alert: nunca jamás me las mandó y le perdí el rastro :-(
Rumbo al equinoccio. Como yo ya había visto la excursión me separé del grupo y recorrí por mi cuenta. El evento empezaba a "insinuarse" a las 15.00 pero se veía bien desde las 16.00 a las 16.45. (un juego de sombras hace que se forme la imagen de la serpiente emplumada bajando por la pirámide principal, busquen videos en youtube que aparecen). --> Acá encontré uno
Me senté con toda la loca energía, la gente vestida de blanco, todos ansiosos esperando el evento... hasta que a las 15.55, cuando apenas un pequeño triangulito apareció en la pirámide, PLAAAAAAAM lluvia torrencial. Pero torrencial posta eh!! Yo pensaba "bueno, es un chubasco que pasa pronto" pero no... estampida general hacia la salida. Y cuando estaba ahí yendo al centro de informes bajo techo PLAAAAAAAAAAAAAM otra vez: cayó un rayo. Ahí, al toque. Ví la explosión, el fogonazo, el ruido, hasta se nos pusieron los pelos de gallina por el cagazo y por la estática. La gente corría, pensaron que había sido un atentado (hubo uno en Morelia hace una semana, en los festejos del día de la independencia). Nada lindo. Ahí me olvidé de la cámara y de todo y dije "puf, bueno, lo mío no fue tan grave". Hubo algunos heridos, por suerte dicen que nada más que heridos, y mucha gente nerviosa. Aquí la primer noticia que encontré: http://www.eluniversal.com.mx/notas/540209.html 

Chaac es el dios de la lluvia. Y pa mi que a los dioses de esta zona no les gustan los turistas. Ya que a las 5 de la tarde, cuando el fenómeno había pasado... dejó de llover. No sé si salió el sol, pero dejó de llover un rato. Y todavía asustados por el cagazo del rayo, emprendimos el regreso.

Bueno, conclusión, un día de bajón total. Pero como siempre que llovió paró, mañana me voy a Tulum y me asolearé en playas ancestrales.
Ya estoy extrañando algunas argentinidades básicas. el mate, más que nada. Quiero mate!!!!! Y bizcochitos! las cosas dulces por aquí no son muy ricas.  ¿volvio peter capusotto? quiero comer milangas cuando vuelva.

Ah! ayer estuvo Maradona aquí en Cancún con su showbol!!!!!! me enteré hoy, cuando lo ví en la tapa del diario cancunense. Ja!
Estoy agotada así que me voy a torrar, esperando tener mejores noticias mañana.
Abrazo grande a todos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


domingo, 12 de octubre de 2014

México, día 40: encantador paseo por Taxco

Ayer abandoné mi hippismo viajero y me embarqué en una excursión contratada: no me quería arriesgar a viajar sola tan lejos de la ciudad. Así que arranqué tempranito y me dirigí al hotel donde, a las 9 am, me pasaba a buscar el transporte. Salí con poco tiempo así que me tomé un taxi en lugar de ir en metro (me dolió el bolsillo buuu). Llegué a horario, me dispuse a esperar en el elegante lobby y 9.10 se acerca un empleado: "Usted es Laura Gabriela?" "Sí" "Tiene un llamado". Fuaaa me sentí importante. 
Eran los de la excursión para decirme que el flaco con el que yo había cordinado se confundió de horario, que era 8.30, pero que volverían por mí. "La demora depende del tránsito". Grrrrrrr. Podría haber venido en metro! En fin, me fui al bar del hotel a tomar un café con leche y a mirar el noticiero, que iba contando la pesada situación política y social en el estado de Guerrero... al que yo me dirijo. 

Recién a las 10 llegaron. Pero lejos de enfurecerme me subí contenta a la combi que nos llevaría, a otros cinco turistas y a mí, hacia Cuernavaca (estado de Morelos, a 85 km al sur de la Ciudad de México) y Taxco (estado de Guerrero, a unos 160 km al sur de DF). El guía era un señor muy simpático, que nos dio la charla en un inglés bastante rudimentario. También había dos chilenas, una polaca (que no sé si entendía algo) y dos norteamericanos de Washington DC que trabajan para el Departamento de Estado. Casi les pregunto si realmente están planificando atentar contra Cristina, pero me cambiaron de tema "Oh! History teacher! How interesting!!". 

Una vez que se sale de la Ciudad de México hacia el sur el camino es muy bonito, entre montañas boscosas y campos cultivados. Un poco antes del mediodía llegamos a Cuernavaca, una bonita ciudad serrana de Morelos conocida como "la ciudad de la eterna Primavera" por su buen clima y sus balnearios turísticos; es una zona de descanso desde tiempos precolombinos. Esta región cayó bajo el dominio de los aztecas y, luego, de los españoles; aquí Cortés estableció una residencia (el Palacio de Cortés) que aún se puede visitar, aunque mi tour la pasó de largo. Nosotros sólo visitamos la Catedral de Cuernavaca, uno de los primeros conventos católicos construidos en México por los franciscanos (menos de una década después de la conquista), dedicado a Nuestra Señora de la Asunción. La Catedral cuenta con una iglesia más grande y dos pequeñas capillas, con decoración relativamente sencilla del siglo XVI, acompañado por lindas fuentes y jardines. Es un paseo bonito aunque breve, y pronto continuamos viaje hacia Taxco.

Si el camino del DF a Cuernavaca es lindo, el camino desde allí hacia Taxco es mucho mejor. La ruta que se toma es la misma que va a Acapulco, y todos los carteles indicadores dan muchas ganas de no volver a la gran ciudad y dirigirnos a la playa (que bueno, también es una gran ciudad, pero con playa). Taxco también es una ciudad colonial, que comenzó como un centro minero ya que allí se encontraron yacimientos de plata, y todos sabemos que esto a los españoles les resultaba interesante. Parece que a estos muchachos tanta conquista les generó nostalgia de su tierra natal, ya que comenzaron a construir la ciudad a imagen y semejanza de ciudades andaluzas, como Granada. Esa fue la impresión que me dio al conocerla, y eso que yo Granada sólo la conozco por fotos: en la falda de la montaña muchísimas casitas blancas con tejas españolas y callejuelas pequeñas de piedra, donde se asoman los balcones con macetas llenas de flores y se divisan las cúpulas de montones de iglesias. Almorzamos en un restaurante con unas vistas de la ciudad muy bonitas, y durante el paseo caminé por muchas callejuelas angostas con bastante gente y autos (uffff!). En este paseo sólo estuve un par de horas, pero hay muchos hoteles para disfrutar de la ciudad durante algunos días. 

En el centro neurálgico de la ciudad se erige la iglesia de Santa Prisca, construida en el siglo XVIII en estilo barroco churrigueresco, con fachada en color rosa e interiores bien cargados con altares de hoja de oro. Esta iglesia fue construida en tiempo récord encargada por uno de los mineros más ricos de la zona, José de La Borda, empresario en Taxco y Zacatecas. Según nos contaba el guía, la construyó en agradecimiento a Dios por su ayuda en su éxito, y para su hijo que había decidido convertirse en cura. ¿Será cierto? Como sea, la iglesia es el punto principal de la ciudad, y a su alrededor hay restaurantes, bares, y muchos muchos muchos artesanos y locales de platería. 

La plata, como decíamos, fue lo que motivó la fundación de la ciudad; ahora es una de las principales fuentes de ingreso con una gran industria joyera. Hay muchísimos locales donde se puede comprar de todo, desde pequeñas cositas de $100MXN hasta... bueno, hasta el precio que imaginen. Además aquí hay ferias de plata y los plateros compiten con sus productos; muchas de sus piezas ganadoras están exhibidas en los locales. Yo, sin pensar en los altos precios, había pensado comprar muchos regalitos taxqueños pero, bueno... no lo hice. Hay muchos otros mercados en los alrededores de la plaza, llamados "tianguis de plata", donde se encuentra de todo, a menores precios y seguramente de menor calidad. También hay, por supuesto, muchísimos artesanos callejeros de lo que se les ocurra. No es necesario que uno se acerque a ellos, ellos no tendrán problema en acercarse a cualquier turista que circule. Se compre o no se compre plata, el paseo vale la pena: perderse por las callecitas de la ciudad, tomar un helado en la plaza, encontrar las vistas de todas las casas blancas y sus tejas terracota es muy lindo. 

Según nos contaba un guía, fue en uno de los conventos de esta ciudad donde Iturbide redactó el Plan de Iguala, asentando los principios sobre los que se basaría la nueva nación independiente. O algo así... pensar que en el final de América III me preguntaron eso (qué era el Plan de Iguala) y le dije al titular "la verdad, no tengo ni idea". Qué vergüenza, ahora me van a expulsar del país por bestia. "Perooo perooo Teotihuacán no era aztecaaaaaaaa" gritaré cuando me deporten. 

En resumen: aguante Taxco, es re lindo. 

Iglesia de Cuernavaca


Taxco

Taxco desde el restaurante, con Catedral de Santa Prisca de fondo

Catedral de Santa Prisca, Taxco

Callejuelitas de Taxco





sábado, 4 de octubre de 2014

México DF, días 29 y 30: Museo de Antropología y Paseo de la Reforma

[post largo, pero como en Elige tu propia aventura, pueden  leer "a la carta" y saltear los párrafos más nerds]

Un poco atrasada con los posteos, paso a contarles mis paseos-trabajo de lunes y martes. Dado que en estos días se desarrolla la Feria del Libro de Antropología e Historia, ubicada en el Museo Nacional de Antropología, era un buen momento para ir, de una vez, a visitar el museo. Además, quería hacer un poco de trabajo en la biblioteca, por lo que sabía que estaría bastante tiempo en el lugar.

El lunes, entonces, me dirigí al Museo, ubicado en el Bosque de Chapultepec, a unos 500 mts. de la estación de metro Auditorio, y un poco más de la estación Chapultepec. Para llegar a Auditorio tuve que combinar dos veces ("correspondencia", se llama aquí la combinación del metro), con mucha caminata por túneles y no sé cuántos escalones en subida y bajada. Luego encaré la caminata por la av. Reforma, que "parte al medio" al bosque de Chapultepec, y por allí circulan colectivos que acercan al museo. 

Al llegar a la explanada de entrada al museo, con árboles, fuentes y puestos de comida y venta de artesanías, me llamó la atención el sonido de unas flautas en vivo... me acerqué y ví en acción a los voladores de Papantla descendiendo de las alturas al son de la música. Luego entré al Museo y (gran error) me dirigí primero a la Feria del Libro, que está en el patio interior... claro, compré tres libros y luego tuve que cargar la bolsa por todo el recorrido museístico. Muy incómodo. 

En la entrada al museo ya se exalta con frases grabadas en las paredes la grandeza del pasado prehispánico mexicano. El museo tiene dos pisos, en forma de "U": la planta baja está dedicada a "lo arqueológico" y la planta alta, a "lo etnográfico", a los pueblos indígenas mexicanos actuales. El  recorrido puede encararse de dos maneras: prestando atención a cada detalle, o visitando las "grandes estrellas" del museo (la Piedra del Sol, la Coatlicue, las cabezas olmecas). Todo dependerá del tiempo y las ganas que tenga cada uno, ya que no siempre se cuenta con una tarde completa para dedicar al museo. A continuación, mi comentario, con algunas observaciones "críticas", del recorrido de la muestra permanente de arqueología. 

[a partir de ahora el post se vuelve mesoameriñoño, pueden dejar de leer que no me ofendo] 

Desde la entrada, ingresando hacia la derecha hay dos salas más bien generales, no específicamente mexicanas:  una titulada "Historia de la Antropología" (que es más bien historia del proceso de hominización) y otra dedicada al Poblamiento de América. Se incluyen muchos cuadros explicativos, vitrinas con objetos y cráneos, reconstrucciones y mapas, es todo bastante atractivo visualmente. Cualquiera de las salas puede visitarse en forma independiente, ya que todas tienen entradas desde el patio central. Por las salas contiguas se realiza todo un recorrido histórico por el Altiplano Central mexicano, desde las primeras aldeas hasta Teotihuacán, el "Epiclásico" del centro de México y los Toltecas, para llegar a la sala central, ubicada justo enfrente al patio: la sala mexica. A ver... puse "epiclásico" entre comillas porque es un término bastante especial. La cronología mesoamericana se divide a grandes rasgos en: Preclásico - Clásico - Postclásico. El término "epiclásico" es utilizado sólo para la cuenca central mexicana entre el Clásico y el Postclásico (no se usa en periodizaciones mayas ni oaxaqueñas ni de otras regiones), en un intento a mi entender forzado de mantener continuidad de ocupación y de "grandes culturas" en una región. Parece difícil asumir que entre Teotihuacán y "lo que vino después" haya habido un bache... Otra cosa que no me gustó mucho de la sala teotihuacana (que sí, tiene cosas muy interesantes) es que incluyeron ahí (y no en la sala maya) a la escultura 31 de Tikal. Claro, esta escultura es tomada como una de las principales "evidencias" de la injerencia de Teotihuacán en el área maya, pero aún así... me pareció mucho. 
La sala mexica es de las más interesantes, ya que allí todo está muy bien explicado: las generaciones de tlatoanis, la historia de la expansión mexica, las alianzas y conflictos con los vecinos, los atributos de los dioses... todo acompañado de una gran cantidad de esculturas, siendo las más famosas la Piedra del Sol y la Coatlicue, pero con muchas más cosas interesantes para ver. Vale la pena detenerse un rato en esta sala, que aún siendo de las más visitadas es suficientemente amplia para no sentirse apabullado (vale destacar que fui un día de semana). 
En el otro sector del museo se encuentran lo que podemos llamar "las otras regiones" o "todo lo que no es Altiplano central", jaja: la costa del Golfo, las culturas de Oaxaca, el área maya y el Occidente de México (Michoacán, Guerrero, Colima, Nayarit). En la sala del Golfo encontramos dos cabezas colosales olmecas, en la sala maya muchas estelas (aunque nunca se aclara si son originales o reconstrucciones) y en todas ellas muchas figurillas de cerámica o barro. Y si bien todo lo que se expone en las salas me encantó, me dio la impresión de que no estaba bien explicado, contextualizado o incluso iluminado; hay unos maravillosos incensarios mayas en la entrada de la sala, pero no pueden disfrutarse por la cantidad de brillo y reflejo que pegaba en las vitrinas... una pena.

[los no-ñoños pueden seguir leyendo desde acá]

A la salida cometí el segundo error: ir a tomar el metro en hora pico. Por el cansancio decidí ir hasta Metro Chapultepec en bus, no me importaba cuánto demorara... sólo me interesaba ir sentada. Pero claro, 18.30, de Chapultepec y estaciones subsiguientes, en dirección Pantitlán, entra en el metro una cantidad impresionante de gente que desafía todas las leyes de la física y la biología (¿cómo es que había oxígeno para todos ahí adentro?). Luego de dejar pasar dos trenes, logré acomodarme en un vagón exclusivo de mujeres... pero no tuve en cuenta que la gente seguiría subiendo, aplastando con codazos y carteras o con su propio cuerpo. Años de viajar en el Sarmiento no me habían preparado para eso. En Balderas salí eyectada junto con la marea humana y demoré un rato en recuperarme. Por suerte el siguiente tramo de metro fue en mejores condiciones y hasta pude volver sentada y leyendo... Para el día siguiente aprendí la lección y volví a las 20 hs: otro mundo.

El martes, previendo el asuntillo del regreso a casa, salí más tarde. Al bajar del metro, en lugar de ir directo al Museo para aprovechar su biblioteca, fui a pasear por la Avenida Reforma. El día estaba hermoso y se prestaba para la caminata: amplias y arboladas veredas, edificios muy modernos y, a pesar de ser súper céntrico, comodidad. Hay sistemas de bicicletas "municipales" que la gente toma en distintas estaciones: muy práctico, excepto por el hecho de que muchos ciclistas, en lugar de tomar la bicisenda, van por la vereda. Otra queja: en los semáforos (muy bien sincronizados y con segunderos para peatones) las motos tienen la maldita manía de pasar en rojo. Tienen el cuidado de frenar un poquito para intentar no pisar a nadie, pero igual te pasan zumbando! Llegué por ese camino hasta dos hitos: la fuente de la Diana Cazadora, muy bonita, y el Ángel de la Independencia: un pedestal conmemorativo, una columna, y en su cima una escultura de bronce y oro de la Victoria Alada [comúnmente conocida como el Ángel]. Fue inaugurada en 1910 como celebración del centenario de la Independencia, y desde entonces es un ícono de la ciudad. [Y por ello fue ahí donde manifesté mi repudio al pinche Robben por su zambullida en los octavos de final].

En Reforma hay muchos locales de comida, no muy baratos, pero en las callecitas adyacentes hay lugares lindos para visitar y recorrer. Por la Avenida pasan buses hacia el Bosque de Chapultepec, y hacia allí me dirigí nuevamente. Trabajé por la tarde en la biblioteca y regresé más tarde que el lunes para no viajar tan apretada. Por las rejas del Bosque, caminando por Reforma, pude ver una muestra fotográfica al aire libre del diario La Jornada, que celebra los 30 años de esta publicación con imágenes emblemáticas (e impactantes) de las últimas tres intensas décadas de historia mexicana. 

Comentarios finales: el Museo de Antropología es una de las visitas "obligatorias" del turista en México, y vale la pena dedicarle, sino una tarde completa, al menos un rato. Hay otros atractivos cerca, como el resto de los museos al interior del Bosque de Chapultepec y la Av. Reforma en sí misma. Tiene restaurante y cafetería en su interior, se come rico y tranqui. Si gustan caminar, es un paseo ideal. Si no... a tomar buses o taxis... o caminar igual :-)


Sala Teotihuacan

Piedra del Sol 

Pinche Robben

miércoles, 24 de septiembre de 2014

México DF, día 22: domingo de Templo Mayor, semana de trabajo

Hola a todos! ¿Me extrañaban? (paráaa quién sos?!) Bueno, yo sí los extraño, pero estos días la verdad estuve llegando a casa muy cansada, y no me daban ni ganas de prender la compu.

Paso a contarles mi paseo del domingo, día de la primavera para la mayoría de ustedes, inicio del otoño en DF. Pensaba levantarme temprano y aprovechar bien el día, que se anunciaba soleado... pues no. Me levanté tarde, y luego de un potente desayuno al mediodía cerca de la plaza de Coyoacán, me decidí por hacer la visita al Templo Mayor, que me había quedado pendiente de mi primer paseo por el Zócalo. ¡Menos mal que me lo dejé para otro día! Estuve un rato bastante largo. Además había mucha gente, porque el domingo es el día que los mexicanos visitan gratis los museos y sitios arqueológicos. 

El Templo Mayor era el centro del universo para los aztecas, el principal recinto sagrado de la ciudad de México - Tenochtitlán. Luego de la Conquista fue destruido, y muchas de sus piedras fueron utilizadas para construir edificios coloniales (como también pasó en Cuzco, por ejemplo). De a poco la ciudad se fue rellenando y transformando, y del Templo Mayor ni rastros. Por mucho tiempo se creyó que el Templo estaba bajo la Catedral Metropolitana y el Zócalo (muchas partes de él, como el juego de pelota, aparentemente sí están abajo de la Catedral). Hasta que en 1978 trabajadores de Luz y Fuerza, que colocaban cables para tomas de luz, perforaron el suelo y encontraron una piedra circular labrada... dieron aviso al departamento de Salvamento Arqueológico del INAH y ahí comenzaron los trabajos. Así se descubrió la piedra de Coyolxauhqui, y luego el recinto del Templo Mayor. Por lo tanto... todo el descubrimiento es muy moderno, y no vayan a esperar encontrar pirámides "intactas" o restauradas como Chichén Itzá o Teotihuacán. Sin embargo, recorriendo el interior se tiene una idea bastante clara de la importancia del lugar.

Dato importante: no se puede entrar con comida ni bebida. Lo que es algo incómodo dado el sol que pega fuerte este domingo de fin de verano... La primera parte del recorrido es a través de unas plataformas que van recorriendo los restos del Templo, que técnicamente tiene dos partes: el templo de Huitzilopotchli y el de Tlaloc. Se pueden ver paredes, recintos, frisos pintados, esculturas, etc, y por suerte en cada rincón hay cartelitos explicativos bastante claros. Es interesante visitar el sitio un domingo porque está lleno de chicos y adolescentes tomando nota para las tareas escolares, y es genial escuchar el asombro de los pibes y sus preguntas: "Papá, ¿por qué está todo tan destruido?". 

Luego de la visita al sitio se pasa a ver el Museo. Allí están expuestas muchas de las ofrendas que se hallaron en el templo, así como la gran estrella, la piedra de Coyolxauhqui, que se puede ver desde el piso más alto, en una especie de balcón para apreciarla bien. También hay explicaciones del imperio azteca (comercio, tributo, dioses, rituales), de los inicios de la arqueología en México, y enganché una exposición temporal, "Semillas de vida: la sexualidad en occidente", con un montón de figurillas de barro y cerámica del Occidente mesoamericano, más que interesante. Aunque un poco pequeño el espacio para la cantidad de gente que había. 

En fin, tanto el Templo como el Museo están buenísimos. Si vienen a pasear por la ciudad y andan con poco tiempo, se puede ir igual. Los días no-domingos calculo que hay menos gente; está a unos pasos del Zócalo y si no se detienen en cada cartel como yo, se puede hacer una visita corta. Además, es más pequeñito que el Museo de Antropología (ya voy a ir, ya voy a ir). 

Dato aparte para una situación bizarra que presencié. Lugar: fila del baño de mujeres del museo. Protagonistas: dos chicas coreanas, que estaban inmediatamente al lado mío en la fila. Mientras esperabamos con cara de poker (la cara que ponemos mientras esperamos nuestro turno es bastante universal) se acercan dos chicas mexicanas, cámara en mano, y les hacen señas. Pensé que querían pedirle a una de las coreanas que les saquen una foto (raro, porque en ese pasillo no había mucho para ver ni fotografiar) pero no: querían sacarse foto CON las coreanas. Las coreanas acceden, y en eso se llena de gente, un grupito de más de diez mexicanos y mexicanas de no más de veinte años sacándose fotos con las chicas como si fueran estrellas de rock. Al principio fue gracioso, pero después se notaba que las coreanas estaban incómodas, una de ellas (que no hablaba -o no quería hablar- inglés) se escondía atrás mío para no salir en la foto. La otra le ponía un poco más de onda. La fila para el baño seguía avanzando y la gente se metía adelante de las coreanas, así que me calenté y pegué un grito "CHICAS MIENTRAS SE SACAN FOTOS AVANZA LA FILA Y QUEREMOS IR AL BAÑO" (son las hormonas, perdón). Ni bola me dieron, pero al menos las coreanas se fueron acomodando en la fila y escapando del acoso. Les preguntaron el nombre y de qué parte de Asia eran, porque hasta ese entonces les decían "las chinas". Parece que algunas de las acosadoras eran fans de cosas coreanas, no entendí bien. Al terminar las fotos la coreana sociable me pidió disculpas en inglés:
- Van a ser famosas en México! - les dije - ¡son rockstars!
- No me sentí famosa, me sentí una atracción en el zoo.
Tremendo.

Bueno... luego del paseo me dirigí, gracias a recomendaciones, a la terraza de la Librería Porrúa, justo enfrente del Templo Mayor (hay que dar un rodeo para llegar, pasando por la puerta del Colegio San Idelfonso, al que quise entrar pero estaba lleno de gente). Ahí el ambiente es muy lindo, hay un restaurante y un barcito y se puede ver el Templo desde arriba, con la Catedral y el Palacio Nacional al fondo. Ahí me tomé una rica cerveza sin alcohol (bueno, "rica", es sin alcohol, salió lo más rica que puede salir...) y ví que se veía una hermosa tormentita, la primera del otoño. Así que derechito para casa. 

Lunes y martes fueron días de rutina laboral, de nuevo con lluvia por la tarde. Y calculo que seguiré así (con trabajo y con lluvia) hasta el finde. 

Nos vemos pronto amigos! Estudien la lección del día que cuando vuelva les preguntaré a todos por la Coyolxauhqui ;-)

Coyolxauhqui y, al fondo, Tlaltecuhtli

Vista desde el Museo: Templo Mayor, Catedral y Torre Latinoamericana

Chac-mool

Serpiente



sábado, 20 de septiembre de 2014

México DF, día 19: Bazar de sábado

El verano se despide del DF con un día espléndido. Bah, ayer también estuvo lindo el día, bien despejado, hasta las 3 de la tarde que se largó una súper tormenta y me agarró sin paraguas :-( Ayer terminé muy cansada y dormí un montón. Hoy me levanté algo tarde, remolonée, hice un primer desayuno y así zombi salí a la calle... sin protector solar. Error.

Me estoy acostumbrando a hacer desayunos grandes, aunque hoy cambié los huevos revueltos por hotcakes (una especie de waffles). Pedí manteca en lugar de miel, "no, no tenemos". Al rato vinieron con la traducción "manteca no tenemos, pero sí mantequilla". Eso es! ¡Mantequilla! Luego, bien energizada, salí para el paseo del día, el Bazar de Sábado en el barrio de San Ángel. 

Queda cerca, a unas 20 cuadras de donde estoy... en condiciones normales las caminaría, pero me fui a buscar un pesero (el bondi de cercanías se llama así, porque en algún momento supo salir un peso, pero ahora sale $5). Igual para llegar a él debí caminar bastante y dar toda la vuelta al vivero. [Primer queja del día: la estación de metros y bondis "Viveros" no tiene entrada al Vivero. O sea: para ir al transporte público hay que dar toooooda la vuelta al parque , que tiene puertas y está todo enrejado, en lugar de cruzarlo en diagonal. La caminata es linda, pero ponganse las pilas!] 

San Ángel es un barrio en cierto modo similar a Coyoacán: era un pueblo colonial que en el siglo XX se vió engullido por la metrópolis, pero guarda cierto encanto. Tiene callecitas empedradas y angostas por donde caminar, iglesias bien viejitas y dos plazas que los sábados se llenan de gente. Hay una feria, o "tianguis" (palabra nahuatl para "mercados"), de artesanías, donde se puede comprar de todo: ropa, joyas y bijou, textiles, artesanías en madera, remeras pintadas, de todo un poco. Los pasillos son angostos, así que hay que ir con paciencia porque se llena de gente enseguida. En los alrededores del mercado hay muchas tiendas de arte y casas de artesanías, además de vendedores ambulantes de lo que se les ocurra, y mucha gente pidiendo. En diagonal al mercado hay una plaza que también está llena de gente, vendedores, artistas exponiendo sus cuadros, hoy había un concierto de rock y muchos puestitos de comida. Me ofrecieron un unguento extraño "anti-estrés" que me pusieron en las manos, y me regalaron una cucharadita de helado de jamaica (una flor con la que también se hace una bebida, el "agua de Jamaica") que me tentó, y me terminé comprando un vasito... Muy refrescante para un mediodía de sol y calor como hoy.

Es un muy lindo lugar para pasar la tarde de sábado y comprar cosas. Yo me conozco y fui con poco dinero para no gastarme todo ahí. También hay muchos barcitos, restaurantes y galerías de arte. El tema es que hay mucha gente y poco lugar para sentarse. Cerca del Bazar está la Casa-Estudio de Diego Rivera, pero cuando quise ir realmente ya no tenía energías. Tal vez más adelante vaya de nuevo.

En el regreso, luego de almorzar, me volví en pesero hasta los Viveros (o sea, hasta la otra punta de los Viveros). Mi idea era tirarme en un banquito a la sombra para leer, pero... [segunda queja del día] los viveros cierran a las 18, aunque se hace de noche 19.30. Dado que me quedaban pocos minutos y no quería quedar encerrada del lado de adentro, volví con tranquilidad a casa, refrescándome a la sombra y disfrutando del silencio y del verde del lugar. 

Opinión estrictamente personal [como todo el blog, en realidad, ja]: como paseo, me gusta más Coyoacán que San Ángel. Es más amplio y colorido, con más lugar para caminar, más lugares que visitar y más barcitos para elegir. En San Ángel el Bazar del Sábado abre, justamente, los sábados, a partir de las 11. Es chiquito y se recorre rápido. De todos modos, dado que Coyoacán y San Ángel son dos barrios muy cercanos, se puede ir de uno a otro en pesero, taxi, o incluso a pie [unas 15-20 cuadras] por lo que si uno tiene ganas y arranca el paseo temprano puede visitar ambos en un día. 

Fin del día: el sol de la ciudad me pegó bastante y llegué a casa aniquilada. Me espera una nutritiva (?) cena de queso y lomito ahumado que compré en un negocio del barrio. Veremos qué visita preparo para mañana, dependiendo del clima, de mi energía y del estado tomatoso de mi cara. 

Postdata: aunque la ciudad está buenísima y la experiencia más aún, extraño varias cosas de Buenos Aires. Obvio a mi marido (muaaaks!), a la familia (saludos a mis padres, a mis cuñados, a Lauti, a las tías!), pero también ciertas cosas cotidianas: mi almohada triangular, saber los recorridos de la mayoría de los bondis, los negocios de mi barrio (saludos al carnicero y al verdulero!), la pileta donde voy a natación, mi cocina (con una rica carne al horno con papas, cebollas y morrones mmmm) y los alfajores. Aunque no estaba comiendo muchos alfajores en Bs. As., ahora que estoy lejos me doy cuenta cuánto los quiero :D



jueves, 18 de septiembre de 2014

México DF, día 17: Polyforum y World Trade Center

Hoy conocí nuevos rincones de la ciudad y un nuevo medio de transporte. Como debía hacerme un estudio médico (¡que por suerte salió bien!) me dirigí al World Trade Center, una torre de oficinas y comercios ubicada cerquita de la Av. Insurgentes. Como temía llegar tarde a la cita, salí con mucho tiempo de anticipación. El día amaneció totalmente despejado y tibio, así que salí por primera vez sin paraguas. Una pequeña caminata rodeando los Viveros, hasta conseguir un pesero (colectivito) que me acercara hasta el siguiente paso: la parada de Metrobus.

El Metrobus es... un metrobus en serio. El boleto se paga con tarjeta cuando se entra al andén (como en el metro, de hecho la misma tarjeta sirve para ambos). Yo no tenía tarjeta, pero la compré ahí mismo en la estación en unas maquinolas destinadas a venta y recarga. La estación es pequeña, y ahí sube la gente que va en ambas direcciones del Metrobus. Por suerte como pasa con frecuencia no se llena demasiado... o al menos no pasó eso cuando yo estaba esperando. El recorrido de esta línea de Metrobus es de 17 km, y puede combinarse con otras líneas que la cruzan, como si fuera el metro. El precio es el mismo independientemente del recorrido. En la estación se indica bien en qué parte se abren las puertas del bus, hay buses simples o con fuelle en el medio, y una vez arriba se recorre un carril exclusivo con boulevard arbolado en el medio [sí, Macri, se puede hacer metrobus y mantener árboles al mismo tiempo!]. El trazado del Metrobus complementa al del metro: no hay un metrobus por arriba de una línea de metro como en la 9 de julio, sino uno por una avenida alejada del metro (como Juan B. Justo). En resumen: ahora que aprendí a usarlo me hice fan del auténtico Metrobus. 

La línea que tomé recorre la Av. Insurgentes, y es muy linda, muy comercial, muy poco insurgente, ja. Tiene shoppings, restaurantes, edificios muy modernos de bancos y empresas (como Catalinas Norte, pero durante muchos kilómetros), veredas amplias y arboladas. También pasé por el Parque Hundido, llamado así porque está por debajo del nivel de la calle. Parece muy lindo, ya iré de nuevo. Finalmente y luego de esquivar muchos pasajeros (el Metrobus también se llena, claro) llegué a la estación correspondiente, "Polyforum". Como llegué súper temprano pude pasear un poco.

El Polyforum Siqueiros es un museo que alberga un gran mural con el rimbombante nombre "La Marcha de la Humanidad", pintado por uno de los grandes muralistas mexicanos, David Alfaro Siqueiros. Tal vez les suene su nombre porque también puede verse un mural suyo en el Museo del Bicentenario en Buenos Aires, exhibido luego de un largo período de abandono y posterior restauración. En este museo está el mural interior, el más grande del mundo, que combina pintura y escultura en la bóveda del primer piso. Allí hay un amplio espacio cultural donde se realizan distintas actividades; en la planta baja hay actualmente una exhibición de arte. Lo que más me impactó fue la fachada, también con paneles exteriores pintados por Siqueiros, y un muro con retratos de los muralistas mexicanos. Les debo saber de qué material está hecho. La entrada al Polyforum vale $15.

A la vuelta del Polyforum está el World Trade Center, un edificio que según me contaron estuvo abandonado y sin terminar durante décadas. Recién en los años '90 se inauguró como Centro de Convenciones, espacio de oficinas, centro comercial, cine y con algunos bares. Desde lejos se reconoce porque es una mole azul de vidrio con una cima circular, ya que arriba de todo tiene un restaurante giratorio. Para entrar al WTC hay que registrarse como visitante, dejando una identificación y tras la toma de una fotografía. Hay que tomar el ascensor correcto ya que no todos paran en todos los pisos. Luego de una larga espera y una larga ecografía, me fui con mis resultados y buenas noticias a celebrar y regalarme un almuerzo giratorio con vista a la ciudad. El día despejado y libre de smog lo ameritaba. El restaurante no es barato, mucho menos si una viene acostumbrada al menú estudiantil, pero tampoco es imposible (plato, bebida y té a partir de unos 22USD). También se puede ir solo a "tomar algo". Obviamente me pedí lo más barato jijiji. El lugar demora alrededor de una hora en dar toda la vuelta, la comida es buena y las vistas son inigualables: la ciudad, las montañas lejanas pero también las más cercanas y habitadas, los parques, las autopistas. Sin conocer toda la ciudad, pude ubicar algunos puntos importantes como la Av. Insurgentes, la Av. Reforma, el Bosque de Chapultepec y el aeropuerto. Si tienen tiempo pueden visitar esta zona que contrasta enormemente con la bohemia de Coyoacán y la antigüedad del Centro Histórico. 

Dejo unas fotitos, nos vemos la próxima!








martes, 16 de septiembre de 2014

México DF, día 15: Celebraciones de la Independencia

Hoy les escribo desde un día atípico en la ciudad: es feriado, con muy poca gente en las calles y mucho silencio. No llovió ni ayer ni hoy, me levanté sin despertador y con el ruido de los pajaritos, muy idílico todo. [Igual al rato el cielo se llenó del retumbar de los aviones en el desfile militar, así que el silencio duró poco.]

¿Qué se festeja? Básicamente, el inicio del movimiento de independencia el 16 de septiembre de 1810. Pero para simplificar, digamos que es el "día de la Independencia", y tiene una importancia similar al 25 de mayo en Argentina. No quiero hacer un paralelismo reduccionista, diciendo que los mexicanos son más patriotas que los argentinos por cómo se celebra. Pero es cierto que el festejo implica mucha más participación popular que un simple "día sin trabajar". 

Los festejos comienzan en la noche del 15, cuando se celebra "el grito", donde básicamente se rememora el Grito de Dolores, que según la tradición es el evento que dio inicio a la guerra de independencia. La joda comienza temprano; en la plaza de Coyoacán se montó un escenario donde desfilaron artistas desde la tarde. Yo fui hacia allá a eso de las nueve y algo, y mi preocupación por andar sola se terminó apenas crucé la puerta de calle: el tránsito en el barrio era súper intenso, y ya casi no había lugar para estacionar. La gente se iba sumando, las calles que rodeaban a la plaza estaban cerradas cuatro o cinco cuadras antes, y para cuando llegué éramos una multitud. Los bares estaban llenos, había ferias y juegos mecánicos en las calles adyacentes, mucho color, música y puestos de comida. La gente se disfraza: se ponen gorros, pelucas, pestañas postizas, vestidos para las niñas, trajecitos de patriota para los niños, vinchas con flores, caritas pintadas... como si fueran las coloridas hinchadas del mundial de fútbol, pero en la ciudad. Yo me compré una minibanderita, porque claro, el mexchandising era mucho más caro anoche que durante los otros días de la semana. Una banderita que antes estaba $20 ayer salía $60. La gente festeja como se le ocurre mejor: un mexicano envuelto en su bandera y con su bulldog vestido al tono, o incluso un flaco vestido de Batman (?). 
Mientras buscaba un lugar en la plaza, la cantante (que tiró unos cuantos temas en inglés, como para no comernos esto del patriotismo 100%) convocó a uno de sus coristas, "Rúben", a unirse en un tema a dúo. Y un pibe atrás mío dijo "Robben está aquí?! Pero... pinche Robben! No fue penal!". Se ve que las heridas del mundial nos duelen en todas las latitudes. Casi le doy un abrazo fraterno. 

A las 23 horas las autoridades correspondientes (el Presidente en el Zócalo, los gobernadores, presidentes municipales, etc.) arengan a la gente reunida en la plaza para celebrar a los héroes de la independencia. Comienzan indicando quiénes acompañan en el palco oficial, recibiendo a la bandera y explicando por qué es importante el evento. Cuando estuve en 2008 en Palenque, se habló de la importancia de "defendernos contra los españoles", mientras que ayer se enfatizó el "defendernos contra la injerencia de cualquier gobierno extranjero", luego de mencionar la invasión norteamericana sufrida en el siglo XIX. Y luego sigue una arenga más o menos así [después de cada frase, todos responden con un ¡Viiiivaaaa!]: 

¡Mexicanos!
¡Vivan los héroes que nos dieron patria!
¡Víva Hidalgo!
¡Viva Morelos!
¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez!
¡Viva Allende!
¡Vivan Aldama y Matamoros!
¡Viva la independencia nacional!
¡Viva México! 
¡Viva México! 
¡Viva México!

Ahí explota la plaza, la gente celebra, aplaude, vuelan papelitos, se canta el himno y comienza la parte que más me gusta: los fuegos artificiales, obviamente en su mayoría blancos, rojos y verdes ("Mamá! Qué chido!" decían los nenes). Y luego sigue la fiesta: la gente se anota en los juegos, compra comida en los puestos, o escucha los conciertos que siguen hasta entrada la noche. Ayer estaba llamado Alex Syntek, que parece que es famoso por estas latitudes. Quise quedarme a escucharlo, pero el cansancio y la incomodidad (dos horas y pico parada y rodeada de gente... mmm... suficiente) me hicieron volver a casa. 

Hoy, la ciudad está como con resaca. Hay gente en la calle, es feriado, no un día post-apocalíptico. Pero está bueno bajar el ritmo. Así que hoy salí de caminata, fui a almorzar tranquila y con el postre (pastel tres leches) venía... decoración patriótica: le agregan kiwi y frutilla para combinar los colores. Son días de mexicanidad al palo. Para compensar, meriendo una vauquita como para no olvidar de dónde vengo.



Plaza previa al grito, las multitudes estaban en otros lados y las fotos no salieron bien
Fuegos artificiales

Postre Patriótico


lunes, 15 de septiembre de 2014

México DF, día 14: Chapultepec y Condesa

En verdad pareciera que hice todo ese paseo en un día, pero fueron dos. Domingo al Castillo de Chapultepec, y lunes (feriado puente) en Condesa. Si alguien está pensando en visitar DF pero tiene menos tiempo, varios de estos barrios (Condesa, Roma, la Av. Reforma y algo del Bosque de Chapultepec) están cerquita y se pueden visitar en un día.

El Bosque de Chapultepec es una zona verde muy grande, ubicada en el cerro del mismo nombre, (en náhuatl significa "Cerro de los chapulines"). Tiene en su interior lagos, espacios de juegos, un zoo, varios museos (incluyendo el de Antropología y el de Arte Moderno) y el Castillo de Chapultepec / Museo Nacional de Historia. A este último me dirigí.

A pesar del clima lluvioso y el feriado puente, el Bosque estaba lleno de gente. Los domingos, los mexicanos y residentes tienen acceso gratis a los museos, así que la entrada para el Castillo era larga y había que hacer fila. Por suerte avanzaba rápido. Hay muchísimos vendedores de comida, juguetes / gorras / capas de superhéroes / máscaras de luchadores para niños, capitas para la lluvia y paraguas (aquí llamados "sombrillas")*. 

Vale mucho la pena visitar el castillo y conocer su historia. Se pueden ver retratos y objetos de la época virreinal, las habitaciones utilizadas por Maximiliano y Carlota, murales de Siqueiros, grandes jardines y hermosas vistas de muchos barrios de la ciudad. Dado que el Castillo está sobre un cerro y rodeado de árboles, la vista es amplia y libre. Si el día hubiera estado soleado, seguro se habrían visto mejor las montañas que rodean la ciudad. Hay que tener algo de energía para ver el Castillo porque hay que subir un poco, y arriba no se puede comer ni beber. Así que vayan desayunados o almorzados :-) La lluvia me tocó en la subida y en la bajada, pero nada que un paraguas y buen calzado no puedan remediar. 

Hoy, feriado y lindo día, busqué un paseo tranquilo. La mayoría de los museos cierran los lunes, así que me dirigí hacia el barrio de La Condesa: bares, parques y lindos boulevares para caminar. Allí se puede comer de todo: hay varios restaurantes argentinos y uruguayos, también de comida india, china, en fin... un mapamundi gastronómico.  A la noche debe tener mucha más actividad que al mediodía. Seguí recomendaciones (¡Gracias Bal!) y paré en El Tizoncito a comer tacos al pastor con agua de jamaica. Sirven un montón de salsitas para agregarle a la comida y probar con nachos, y los tacos son fabulosos. Tal vez pedirme una segunda orden fue demasiado... pero bueno, valió la pena. Y a precios más que accesibles. 

Ahora... a descansar. En un rato comienzan las celebraciones patrias y no me las quiero perder!! 
Ya les contaré.

Bosque y Castillo de Chapultepec 

Mural de Siqueiros "Del porfiriato a la Revolución"

Av. Reforma desde el Castillo 

Librería Fondo de Cultura Económica

Tacos dorados al pastor 

Parque México en Condesa
* N. de la R. --> acá me dicen que paraguas en México también se dice paraguas, lo de "sombrilla" lo escuché entre los vendedores ambulantes de Chapultepec.

sábado, 13 de septiembre de 2014

México DF, Día 12: otro paseo por Coyoacán

Estamos en fin de semana largo: lunes y martes próximos son feriados. Ayer mucha gente se fue de la ciudad, el tráfico era más caótico que nunca (siempre hay autos pero circulando, ayer estaba todo trabado) y la gente se iba de la UNAM con sus bolsitos directo a las terminales de micros (llamados aquí "camiones"). Muchos quedan, igual, o piensan que esta ciudad en algún momento se vacía?

Ayer tuve un momento de caos cuando a la hora de hacer un trámite bancario me confundí de banco... y me dí cuenta quince minutos antes del cierre. Por suerte había uno cerca y llegué a tiempo. A la noche hice maratón de series y me quedé jugando con mi chiche nuevo (me compré una bonita y liviana tablet), y obviamente hoy me levanté tarde. Bah, me desperté bien temprano, dí un par de vueltas... y seguí durmiendo.

A las 11 me levanté con hambre y decidí regalarme un desayuno en la plaza de Coyoacán. Café, huevos revueltos, jugo de frutas y hot-cakes, en un restorán muy lindo y con música llegando de la plaza. Luego decidí caminar hacia otra zona del barrio, por la calle Francisco Sosa. Súper linda, tranquila y pintoresca. Un mozo se me acercó a preguntarme algo y en lugar de "señorita" me dijo "damita", awwwww. Mientras sacaba fotos y paseaba encontré un centro cultural donde, en ocasión de las fiestas patrias, había feria (gastronómica y artesanal), desfiles de trajes típicos, mariachis y danzas folclóricas. Estuvo muy entretenido, y comí varios tipos de chocolate gratis. Desaté mi fiebre consumista comprando algunas pavaditas, como un monedero con novios-calaveras y un queso ahumado. Todo muy bonito.

A la vuelta volví caminando por los Viveros, un parque lleno de verde y senderos con gente haciendo ejercicios. Me detuve a leer un cartel sobre las ardillas "son plaga, no las alimente y no las toque, que pueden tener enfermedades". Pasó de ser un bicho simpático a darme un poco de miedo, cuando atrás del cartel, taráaaaaan. Una ardilla me miraba a los ojos. Puta madre, qué cagazo me pegué. 

El clima está tranquilo, hace dos días que no llueve! Y se respira tranquilidad en las calles. Calculo que el lunes y martes el barrio y la ciudad van a explotar con los festejos patrios. Así que espero formar parte de ellos!

Como no pasó nada demasiado interesante, les dejo algunas curiosidades relacionadas con el metro de la ciudad:
- El metro tiene un sector de vagones exclusivos para mujeres. No pasa nada grave viajando en los "mixtos" (al menos no me pasó nada grave a mí), pero a veces los elijo porque viaja menos gente y se está más cómoda. 
- Las estaciones de metro en las que me moví (que no son muchas) no tienen escaleras mecánicas y hay que bajar tres, cuatro o más pisos de la calle al andén. Tampoco tienen banquitos para esperar. Todo esto se compensa con la alta frecuencia y velocidad del subte. Nunca lo esperé más de dos minutos. Son coches largos, con 10 vagones o más, y aún así van siempre con mucha gente. Cuenta la leyenda que en hora pico se hace imposible tomarlo.
- Las combinaciones de líneas se llaman "Correspondencias" y tienen el mismo nombre en todas las líneas que se cruzan. La estación "Hidalgo" tiene el mismo nombre en la línea 3 y en la línea 2 (en Buenos Aires, en cambio, tenemos combinaciones como Lima - Av. de Mayo o 9 de julio - Carlos Pellegrini - Diagonal Norte: ¿Por qué no le ponen "Obelisco" y ya?).
- El sistema de metro está cumpliendo sus primeros 45 años. Me sale la porteña agrandada de adentro y pienso "Oh, en Buenos Aires ya llevamos cien años!". Luego reviso los números: El subte en Buenos Aires transporta 1 millón de pasajeros diarios, tiene 83 estaciones y 57 km de vías (incluyendo el Premetro). El metro de Ciudad de México transporta casi 4 millones de pasajeros diarios, tiene 229 km de vías y 195 estaciones. O sea: en 45 años construyeron una tremenda red (que de todos modos siempre está llena) mientras que el subte de Buenos Aires está cada vez más colapsado... 

Pequeñas comparaciones que se me ocurren mientras bajo pisos y pisos de escaleras para viajar por la ciudad.

jueves, 11 de septiembre de 2014

México DF, día 10: algunos contratiempos

[antes de que sigan leyendo: no se preocupen! No pasó nada grave!]

Bueno... ya estamos a jueves y hace bastante (?) que no escribo. Estos días fueron cansadores pero productivos, de bastante trabajo. En el curso que estoy haciendo hay varias cosas que no entiendo, son todos expertos, pero con algo de atención aprendo bastante. Igual hoy me hice la rata, jiji, ya les contaré. 

El lunes arranqué el curso por la mañana. Bueno, "mañana" es un término relativo. El curso es de 10 a 12 y de 12.30 a 14.30. El recreo de las 12 es recreo de café... y el almuerzo recién después de las 14.30! Pero ya me voy adaptando a estos horarios locos. Después del almuerzo un rato de biblioteca y a casa. Nada destacable.

El martes arranqué la rutina igual, pero después del curso me fui a cambiar USD... Me dirigí primero a los bancos de "Tienda UNAM" (ahí hay de todo, incluyendo varios bancos). Hice la fila y cuando llego a la caja "no, sólo podés cambiar divisas si tenés una cuenta en este banco". Voy al banco de al lado a consultar, y lo mismo. Pero ahí un empleado me explicó que en una casa de cambio podía cambiar sin dramas, y me mandó a la más cercana: tomás el metro, bajás en la próxima estación, salís a la izquierda por Eje 10 hasta la esquina con Av. Universidad, ahí hay un WallMart con casa de cambio. Ah, genial! Acá nomás. PUES NO. El muchacho me hizo un esquemita donde parecía que de la estación al WallMart había una cuadra, pero eran más o menos diez. La bendita plaza comercial no aparecía más. Y yo con campera (¡es que a la mañana hacía frío!), caminando sin saber muy bien cuánto faltaba. Al fin llegué, hice el trámite, me fui... "bueno, busquemos un lugar para comer". Sólo había autos y colectivos (aquí llamados "peseros") y autos y colectivos. Mah sí, volví al metro y a "mi" barrio donde al menos conozco las cosas y algunos restaurantes. Al final regresé a casa con la panza y la billetera llenas. Bueno, llenas... Tampoco piensen que soy millonaria.

Al día siguiente... me quedo dormida. Esto de dormir de corrido sin molestias del embarazo se hace vicio... Pero sin apuro me levanto, me arreglo y estoy lista para salir. Teléfono, mochila, llaves... llaves? ¿Dónde están las llaves? ¿¡Y las llaves!? Y bueno, las llaves no aparecen por ningún lado. Ya fue. Empiezo a hacer memoria y recuerdo haberlas tenido en la mano cuando fui a la oficina de la dueña de casa... y seguro que están ahí. En esa oficina frente a mi dormitorio que está cerrada con llave. "Bueno, la llamo a la señora y se arregla todo". No tengo crédito en el teléfono. Arghhh. Podía haber salido de casa sin drama, se puede salir sin llave... pero no se puede volver a entrar. Ya fue... esperemos a que venga alguien. Me tiré en la cama a mirar series (última temporada de The West Wing, llegué 7 años tarde pero qué buena que está!) y a esperar whatsapeando con las chicas. Al rato se me ocurrió que dado que la dueña de casa vive acá al lado, podía ir a tocarle el timbre. Salí, trabé la puerta de salida, ubiqué a la señora que al rato vino y sí... efectivamente ahí estaba mi llave. Y así se fue la mañana. 

Llegué a la facu para el 2do turno de la clase (menos mal que tienen estos horarios locos!) y luego el profesor que organiza todo me invitó a almorzar, junto con el profe que dicta el curso y otras dos chicas. Estuvo bueno, conversamos un poco de todo: cosas académicas, religión, gastronomía y chistes varios. 

A la noche fui a cenar y comí rico... pero tal vez demasiado abundante. Pasé toda la noche descompuesta y cansada, me desperté un par de veces de madrugada, digamos que estoy viviendo The full pregnancy experience, para que no parezca que todo es dulce en esta espera. Por este motivo hoy me levanté tarde y hasta no sentirme óptima no salí de casa. ¡Por eso mi rateada! 

El último contratiempo fue la granizada que me agarró mientras comía en el hermoso patio del instituto. Pensé que eran pelotitas que caían de algún árbol... pero no. Así que levanté mis petates y terminé de almorzar en el pasillo :P 

Algunos detalles que voy descubriendo: no hay regalitos de perro en la calle, una puede caminar mirando hacia adelante casi sin peligro de pisar una sorpresa :D Tampoco hay muchos perros ni gatos sueltos por ahí, aunque sí hay mascotas que pasean con sus dueños (ayer ví mis primeros chihuahuas mexicanos auténticos). Y en los patios y terrazas de la UNAM hay ¡ardillitas! A los saltos por todos lados. Pero son muy rápidas y aún no pude sacarles fotos. 

La buena noticia para compensar los pequeños contratiempos: ¡lunes y martes próximos son feriados! :D Así que ya voy pensando los paseos a hacer.

Nos vemos pronto! No sé a qué hora, pero en el mismo lugar.